Algunas pelotas famosas

La pelota golpeada por el torpedero boricua, Francisco Lindor, hacia la varilla del jardín derecho en el Progressive Field de Cleveland el viernes, 6 de octubre de 2017 ante los Yankees de Nueva York en el Juego 2 de la Serie Divisional de la Liga Americana podría convertirse en una más de las tantas famosas bolas de béisbol en la historia del deporte.

Han sido numerosos los casos de fanáticos y/o coleccionistas que se han apropiado de esféricas, que en mucho de los casos, han sido dueñas de los récords más importantes en el béisbol. Tal fue el caso del reconocido empresario canadiense, Todd McFarlane, quien tenía en su poder desde 1999, la bola con la que el ex inicialista de los Cardenales de San Luis, Mark McGwire, dio el jonrón número 70 de la campaña de 1998.

Por otra parte, la pelota original que Barry Bonds desapareció para dejar en el pasado la marca de McGwire, fue vendida después de una disputa que llegó a los tribunales por las dos personas que reclamaban su derecho: Patrick Hayashi, que la atrapó en medio de un mar de gente, y Alex Popov, quien la tuvo brevemente en su guante, lo que dio pie a un pleito judicial. El juez que vio el caso ordenó la subasta de la pelota y que las ganancias fueran divididas, las cuales fueron insuficientes para sufragar los gastos legales. Entretanto, también está la pelota que Bonds conectó para su jonrón 500 en las Mayores, cuyo captor, Joseph Figone, aún la conserva con la esperanza de que su valor aumente con el tiempo.

Pero quizás, el caso más sonado de los últimos años, fue la del fanático que capturó el icónico imparable número 3,000 del tercera base de los Yankees de Nueva York, Alex Rodríguez, un cuadrangular al jardín derecho, pues Zack Hample (nombre del fanático) se negó a entregar la pelota y vivió toda una pesadilla después de tal acto. Hample, según sus propias declaraciones posteriores al hecho, llegó a recibir amenazas a su integridad física.

Hample en aquel entonces se declaró poseedor de una colección de más de 8,000 bolas de béisbol, capturadas todas en estadios alrededor del país.

Al final, y para la alegría de Alex, Zack llegó a un acuerdo monetario con las autoridades de los Yankees a cambio de la pelota, que fue posteriormente donado a la caridad.