¿Tienen los Cubs aspirantes a otro Steve Bartman?

¿Cuántos amantes del béisbol recuerdan este episodio?

Es una de las historias más conocidas del béisbol moderno.

Un 14 de octubre del 2003. Juego 6 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Se enfrentan en el Wrigley Field de Chicago el equipo local, los Cubs, y los Marlins de la Florida. Chicago domina la serie por 3–2. Es la octava entrada y los Cubs mandan en la pizarra. Están a muy pocas carreras de alcanzar la Serie Mundial por primera vez desde 1945 y así poder ganar un título que se les resiste desde 1908.

El resto de la historia es bien conocida: El bateador dominicano de los Marlins, Luis Castillo, mandó una pelota hacia una de las esquinas de Wrigley Field. El jardinero dominicano de los Cubs, Moisés Alou, fue siguiendo el batazo con la mirada, se acercó al muro, saltó y cuando iba a atraparla con su guante… una mano salió de las gradas, tocó la pelota y esta acabó en el público. Alou no daba crédito y lanzó el guante al suelo, mientras increpaba a las tribunas… Pidieron al árbitro que anulara la jugada por considerar que el brazo del hincha invadió el terreno de juego, pero el juez del terreno lo rechazó. Tras esa jugada, los Marlins consiguieron ocho carreras y ganaron el partido. Al día siguiente, 15 de octubre, los Marlins ganaron el Juego 7 y se clasificaron para la Serie Mundial, dejando fuera a los Cubs. La “Maldición de la Cabra” hacía su aparición. Una vez más.

Pues bien. Al parecer los fans de los Cubs no escarmientan, y están tan emocionados con la victoria de sus muchachos en la Serie Mundial de 2016, luego de 108 años, que los siguen adondequiera que van y continúan poniendo manos “culpables” dentro del terreno de juego. En la noche del sábado 7 de octubre de 2017, durante el Juego 2 de la Serie Divisional de la Liga Nacional entre Cachorros y Nacionales, un fan de los primeros atrapó una bola que se iba de jonrón, golpeada por el 1ra base de los actuales campeones, Anthony Rizzo, que les dio la ventaja en la 4ta entrada.

Por suerte para él, la jugada fue revisada y se mantuvo la decisión inicial: cuadrangular. Porque estamos seguros que sea quien sea, no hubiese querido malograr la reacción de sus Cachorros en ese momento, a pesar de la derrota en ese partido, ni vivir la pesadilla que persiguió a Steve Bartman durante muchos, muchos años. Pero esa es otra historia.